En profundidad
La Escuela de Creatividad y Democracia como espacio de experimentación e incidencia
La Escuela de Creatividad y Democracia nace como laboratorio de experimentación democrática ante un dato alarmante: el 87% de los jóvenes no se siente escuchado por los políticos, aunque el 92% se preocupa por los problemas sociales.
En un clima de desafección, polarización y desinformación, la Escuela busca convertir esa contradicción en energía cívica reconociendo que la juventud ya participa en política, aunque no sea de forma ortodoxa: peticiones de firmas, consumo consciente, graffiti, reivindicaciones en redes sociales, flash mobs, protestas. Para ello les ofrece un espacio donde canalizar la creatividad hacia una incidencia real en las administraciones.
A partir de un itinerario formativo preparado para formar a los nuevos profesionales de la deliberación, la Escuela combina el cuidado interseccional con metodologías de las artes escénicas y visuales: prácticas, ensayos y prototipados con teatro legislativo, traducción audiovisual de procesos, diseño de plataformas capaces de sumar a miles de personas, y metodologías disruptivas como los etnofanzines participativos.
Pero lo más destacado de la Escuela es la voluntad de incidir mientras se aprende, activando acuerdos con instituciones que permitan al alumnado experimentar procesos de participación reales donde ellos también sean protagonistas. Así, durante la primera edición, se ha desplegado una Unidad Didáctica sobre Democracia y creatividad en centros educativos de Madrid y Barcelona, facilitado por los propios alumnos; se ha impulsado a escala regional el proyecto Mindset Revolution junto a la Universidad de Birmingham y el Kasal de Joves de Roquetes; se ha colaborado a nivel estatal con la Asamblea Cívica española, un conjunto de ciudadanos y ciudadanas surgidas de la primera Asamblea Estatal del Clima en España para dar a conocer sus 172 recomendaciones; además de profundizar en el derecho al tiempo profundo como condición necesaria para una sana participación política. También se ha abordado el tema del derecho a la ciudad de la población migrante desde el punto de vista de los jóvenes y las familias monoparentales bajo el paraguas de una Constitución Migrante, en línea con voces como la de Desirée Bela-Lobedde que reclaman pasar del diagnóstico antirracista a la tramitación política eficaz.
Articulando un podcast propio y una plataforma digital para simulaciones e iniciativas reales, la cohorte ha podido debatir y entrevistar a diversos profesionales y activistas sobre temas como la ecoansiedad, el derecho al goce o la desafección política en los jóvenes, así como explorar las bases del urbanismo participativo.
En resumen, se trata de un conjunto de saberes y experiencias que configuran una comunidad en movimiento: facilitadores capaces de despolarizar y crear espacios seguros, desarrolladores de procesos digitales que armonizan miles de opiniones en recomendaciones viables, investigadores creativos que enlazan la academia con el periodismo de datos, e impulsoras de incidencia que convierten las conclusiones en campañas con verdadero impacto.
Tras una primera edición, se recopilan los cinco policy briefs que se han elaborado durante los 3 meses que ha durado la formación y que representan la síntesis perfecta entre capacitación e incidencia que busca la Escuela.
Usos del tiempo y su relación con la participación política: propuesta de redistribución
Si el tiempo está desigualmente distribuido, la democracia también lo está. Con esa premisa, diseñamos un experimento de democracia participativa para comprobar hasta qué punto la “pobreza de tiempo” empuja sobre todo a quienes cuidan y a quienes encadenan jornadas laborales sin parar fuera de los espacios donde se decide lo común.
La primera fase fue formular la hipótesis y observar. Abrimos una encuesta exploratoria en OpenSpaces (Decidim) entre marzo y junio de 2024: 352 respuestas, 323 válidas. Preguntamos por el uso del tiempo (trabajo remunerado, cuidados no remunerados, desplazamientos), prácticas de participación, y barreras/facilitadores (conciliación, formatos asincrónicos, modalidades digitales) y lo complementamos con 12 entrevistas a especialistas en participación y género para interpretar patrones y puntos ciegos. Por último, triangulamos con HETUS, la gran encuesta europea de usos del tiempo, para situar lo local en un marco más amplio.
El tiempo aprieta
Esepe (2023)
En la segunda fase abordamos la investigación como si se tratara de un experimento, registrando las “variables” que condicionan la participación. Lo que emergió fue un retrato claro y persistente: muchas personas dedican entre tres y seis horas diarias a los cuidados no remunerados, y ese peso recae de forma desproporcionada sobre las mujeres. Cuando se suman cuidados y empleo, ellas acumulan jornadas de entre siete y siete horas y media, mientras que los hombres se sitúan alrededor de seis o seis horas y media. El descanso también se ve erosionado: abundan quienes apenas logran dormir entre cinco y siete horas, muy por debajo de lo recomendable, especialmente en las etapas de crianza. Y cuando miramos la la participación esta aparece como residual: apenas entre siete y diez minutos diarios se dedican a la vida asociativa, al voluntariado o a la política.
El resultado provisional es que el tiempo se convierte en un cuello de botella democrático, y no lo hace de la misma manera para todos, sino atravesado por género, etapa vital, clase social y estatus migratorio. Es decir, sin tiempo disponible, la participación termina compitiendo contra agendas saturadas y se diluye frente a la urgencia de sobrevivir.
El aprendizaje central del experimento fue sin duda que sin justicia temporal no hay calidad democrática. La ciudadanía quiere participar y lo demuestra apropiándose de formatos digitales y de proximidad, pero sobre una base frágil marcada por menos tiempo libre que la media europea y por una carga de cuidados desigual. Cuando rediseñamos los procesos para que encajen en la agenda real de la vida, la participación deja de ser un lujo y se convierte en derecho practicable.
Escuchar la voz de los jóvenes para un mejor apoyo interseccional en salud mental
Hace tres años que jóvenes de Manchester y Barcelona vienen trabajando con Platoniq en procesos de investigación participativa y democracia creativa sobre salud mental. Mediante el Teatro Legislativo, la participación digital y asambleas presenciales, han conseguido representar sus experiencias para visibilizar las opresiones interseccionales que enfrentan y transformarlas en propuestas políticas.
Estas dinámicas, combinadas con procesos en línea de mapeo colectivo, permitieron a los jóvenes co-crear recomendaciones dirigidas a instituciones de salud, escuelas y gobiernos locales. Más allá del contenido de las propuestas, la clave fue el rol activo de los jóvenes, que no fueron objeto de estudio, sino protagonistas en la definición de políticas que les afectan.
Pero no solo eso. Desde la Fundación Platoniq, se acompañó a los jóvenes para que evaluaran su propia participación y el impacto social percibido, fortaleciendo tanto su confianza como sus capacidades democráticas. Este cambio de enfoque desplaza la mirada de los déficits individuales hacia los procesos y estructuras, invitando a diseñar políticas interseccionalmente inclusivas.
Presentación de las conclusiones a la Agencia Catalana de Juventut
Platoniq (2025)
Como colofón a todo este trabajo colectivo, entre el 23 y 26 de junio de 2025, el grupo de jóvenes de Barcelona viajó a Manchester para seguir profundizando en las recomendaciones surgidas del proceso, pero no sin antes haber dialogado a través de un podcast colaborativo donde trataron diversos temas relacionados con la salud mental.
Fruto de esos diálogos, se identificaron cuatro grandes problemáticas a la luz de la mirada interseccional: ansiedad ecológica, igualdad de género en las escuelas, fin del tokenismo, precariedad habitacional, que fueron trabajadas mediante talleres de Teatro Legistativo que acabaron por producir** tres recomendaciones contrastadas políticamente** junto a diversas autoridades de Great Manchester: Departamento de Participación, Salud Comunitaria, Juventud y Movilidad, así como profesores e investigadores de entidades sociales.
- Propuesta 1: Cada escuela y puesto de trabajo tiene un Departamento de igualdad y derechos
- Propuesta 2: Creación de un Consejo de Responsabilidad y Legado
- Propuesta 3: Fomento de espacios seguros para probar nuevas maneras de trabajar
Las recomendaciones elaboradas en Manchester y Barcelona muestran que cuando los jóvenes son situados en primera línea, no solo emergen propuestas concretas para mejorar servicios y accesos, sino también nuevas formas de comprender la democracia y el cuidado en clave colectiva, y que la salud mental juvenil no puede abordarse sin reconocer la pluralidad de identidades y opresiones que atraviesan sus vidas.
Fruto de todo este trabajo presentamos, las recomendaciones sobre salud mental interseccional elaboradas por jóvenes de 16 a 25 años a través de tres procesos participativos: Mindset Revolution en Manchester, y Foro Joven y CoActuem per la Salut Mental en Barcelona.
Reclamar reconocimiento: el derecho a la ciudad desde las juventudes migrantes
El Taller Derecho a la Ciudad marcó la culminación del itinerario formativo de la primera edición de la Escuela de Creatividad y Democracia. El 10 de julio de 2025, quince jóvenes de entre 18 y 30 años de Barcelona, migrantes acompañados por la Fundació Barcelonactua, activistas en defensa de los derechos de la población migrante y una representante de la Generalitat, participaron en un ejercicio de Teatro Legislativo facilitado por la propia cohorte de la Escuela. Fue un espacio seguro y participativo donde, a través de la teatralización, la investigación colectiva y herramientas digitales, se repensó el derecho a la ciudad desde la diversidad de clase, etnia y género.
La jornada comenzó con un taller de mapeo en el que se identificaron ámbitos de opresión y fricciones de la vida cotidiana. De esas experiencias personales y colectivas emergieron escenas que, convertidas en guiones teatrales, fueron encarnadas con creatividad: cambios de ropa, uso de mobiliario improvisado y gestos cotidianos que hicieron más tangible la dureza de ciertos trámites administrativos y situaciones de exclusión. El ejercicio de guionización y puesta en escena permitió transformar vivencias de opresión en relatos empáticos y compartidos.
Votación sobre propuestas políticas
Platoniq (2025)
Tras la representación, llegó el turno del laboratorio político. Los participantes reflexionaron sobre qué transformaciones harían falta para convertir esas escenas de opresión en escenarios de oportunidad. De ese proceso surgieron dos propuestas de políticas públicas. La primera, centrada en transiciones justas hacia la ciudadanía para jóvenes migrantes en situación de vulnerabilidad, aborda la fragmentación de circuitos formativos y residenciales que enfrentan quienes carecen de papeles, redes familiares o un hogar. La segunda, enfocada en el itinerario administrativo digital con acompañamiento humano, denuncia la excesiva complejidad burocrática, la duplicación de trámites y la falta de coordinación entre oficinas públicas, que terminan dificultando el acceso a derechos básicos.
Este ejercicio no solo generó recomendaciones concretas, sino que demostró el espíritu de la Escuela: dar voz y protagonismo a los directamente afectados, para que sean ellos quienes sienten las bases del debate democrático.
Madres migrantes: triple vulnerabilidad y derecho a una vida digna
En Barcelona, un grupo de madres migrantes se reunió en 2025 para transformar sus vivencias en acción política. Con el apoyo de Platoniq y mediante el Teatro Legislativo, pusieron en escena momentos que cargaban cada día: la puerta cerrada de una agencia inmobiliaria al ver un hijab, la humillación en una entrevista por ser madre sola, la frialdad de un centro de salud que cuestiona su derecho a ser atendida. Cada escena fue un espejo de la exclusión, pero también un punto de partida.
El público, convertido en espect-actor, se levantó para cambiar la historia: exigir leyes antidiscriminación en la vivienda, sanciones contra abusos laborales o protocolos de atención inclusiva en la sanidad. Así, la indignación se convirtió en propuestas concretas.
Participantes después del taller de Teatro Legislativo
Platoniq (2025)
De ese proceso nacieron tres caminos claros: vivienda digna, con acceso real para familias con arraigo aunque sin papeles; empleo justo, con regularización y protección frente a la explotación; y servicios sociales y salud sin discriminación, con mediadores comunitarios y formación en competencia cultural.
Más allá de las medidas, el taller permitió aprender que las madres migrantes no son receptoras pasivas de ayuda, son constructoras de ciudad y ciudadanía. Reconocer sus derechos no es un gesto de compasión, sino una condición indispensable para garantizar el derecho a la ciudad y construir comunidades más justas y cohesionadas.
La participación juvenil como infraestructura clave ante el malestar ecosocial
En una jornada de trabajo —el viernes 11 de julio de 2025— se abrió un espacio seguro y participativo centrado en voces jóvenes para expresarse, proponer y reimaginar la democracia desde sus vivencias, con un podcast en mesa redonda sobre ecoansiedad, salud mental y desafección juvenil (conducido por Alejandra Gallardo junto a Sara S. Ribés y Carla Riera) como detonante del proceso. El objetivo: traducir experiencias cotidianas en materia prima para decisiones públicas ante el malestar ecosocial.
La jornada comenzó con la grabación del podcast, donde se conectaron crisis climática, salud mental y participación, y se subrayó la necesidad de canales reales de incidencia para que el compromiso juvenil no se convierta en impotencia o retraimiento. A partir de ahí, un taller de fanzines convirtió relatos y afectos en “piezas disparadoras”, documentando ideas y deseos desde el collage y la escritura; ese material funcionó como marco compartido para un diagnóstico empático y situado.
Resultado del taller de fanzines
Platoniq (2025)
Tras esa fase expresiva, llegó el turno del laboratorio político: Platoniq sistematizó y organizó las aportaciones en ejes estratégicos de actuación. El brief desarrolla tres grandes líneas. La primera consiste en incorporar la ecoansiedad juvenil como eje de las políticas de salud mental y acción climática, con reconocimiento institucional, protocolos de atención y foros climáticos juveniles. La segunda propone hacer de la deliberación una verdadera infraestructura educativa en Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, con financiación para asambleas y mecanismos que permitan integrar sus propuestas en la toma de decisiones. La tercera plantea integrar afectos y creatividad en las prácticas deliberativas a través de teatro legislativo, fanzines o lenguajes artísticos, para ampliar la inclusión, reforzar la legitimidad y alimentar la esperanza colectiva.
Más allá del repertorio de medidas, el ejercicio demuestra el espíritu de la Escuela: dar protagonismo a quienes viven el problema y acompañar su traducción en políticas con legitimidad social. Platoniq actúa como arquitectura de proceso: convoca, facilita y asume la validación colectiva de las propuestas y orienta el trabajo hacia resiliencia democrática con enfoque estructural, comunitario e interseccional; una invitación clara a las instituciones para pasar del diagnóstico a la acción junto a la juventud.
*Un proyecto realizado gracias al apoyo de Open Society Foundations*