Storias

El algoritmo y el muro: contra el oscurantismo administrativo

26/mayo/2026 por Olivier Schulbaum
Yutong Liu / https://betterimagesofai.org / https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Olivier Schulbaum

Olivier Schulbaum

Co-fundador de la Fundación Platoniq

Emprendedor Social, fundador de la plataforma de financiacíon colaborativa ética Goteo. Trabajo como consultor en numerosas organizaciones nacionales y extranjeras aplicando mis conocimientos y amplia experiencia en diseño y desarrollo de metodologías ágiles y herramientas open source para la innovación social digital. Desde el 2001 llevo a cabo acciones y proyectos en los que los usos sociales de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el trabajo en red son aplicados al fomento de la comunicación, la autoformación y la organización ciudadana. Miembro del Patronato de la fundación Ciudadana Civio.

En Platoniq interpreto las necesidades de nuestros socios teniendo en cuenta los nuevos retos sociales, las oportunidades y los paradigmas tecnológicos. Llevo a cabo proyectos desde 2001, en los que se aplican los usos sociales de las TIC y las redes distribuidas para mejorar la comunicación, la autoformación, el emprendimiento social y la organización ciudadana. Mis trabajos con Platoniq se han presentado en congresos de innovación y festivales de cultura digital y se han puesto en marcha en organizaciones como la cooperativa vasca Mondragón y en varios espacios educativos de Europa, Asia y América Latina.

Un cuervo golpeando el portal: BOSCO sigue oculto Esto no es un relato de Edgar Allan Poe, Ni una oficina de Kafka y sus pasillos, donde el expediente se pierde entre sellos amarillos.

Esto va de una administración pública que se niega a mostrar a la ciudadanía el código de un algoritmo que decide quién puede acceder a derechos sociales.

Durante meses, y pese a una sentencia histórica del Tribunal Supremo, el código fuente del sistema automatizado utilizado para gestionar el bono social eléctrico, popularmente conocido como BOSCO sigue oculto. El caso impulsado por Civio ya no trata únicamente sobre acceso a información pública: se ha convertido en uno de los debates más importantes sobre democracia algorítmica y rendición de cuentas institucional en España.

\ “Su expediente sigue pendiente.” “Su solicitud continúa en revisión.” La respuesta se disuelve en niebla procedimental, mientras el algoritmo habla como un dios digital.

La cuestión de fondo es profundamente política: ¿puede una democracia aceptar que sistemas automatizados tomen decisiones sobre derechos sociales sin permitir auditoría pública? ¿Puede la administración esconderse detrás de tecnicismos, silencios procedimentales o supuestas complejidades técnicas para evitar el escrutinio ciudadano?

El caso BOSCO demuestra que el oscurantismo contemporáneo ya no habita únicamente en archivos secretos o despachos cerrados. También vive en APIs inaccesibles, contratos opacos, modelos automatizados y líneas de código protegidas del debate público.

Cada vez más decisiones fundamentales , quién recibe ayudas, quién queda excluido, quién es considerado “elegible” son mediadas por infraestructuras digitales invisibles. Y sin embargo, se sigue exigiendo a la ciudadanía un acto de fe tecnológica.

La negativa continuada de la administración a ejecutar plenamente la sentencia no es un problema técnico: es un síntoma democrático.

Por eso el trabajo de Civio resulta tan importante. Porque obliga a abrir la caja negra. Porque recuerda que la transparencia no puede detenerse justo en el momento en que aparece un algoritmo. Porque defender el derecho a comprender cómo funcionan los sistemas automatizados públicos es también defender el derecho a disputar políticamente sus criterios, sesgos y consecuencias.

Y quizás por eso seguimos necesitando poesía junto al periodismo, el derecho y la tecnología cívica.

Porque el lenguaje burocrático anestesia. Porque los formularios deshumanizan. Porque las respuestas automáticas convierten el sufrimiento en trámite.

La poesía, en cambio, vuelve a nombrar las cosas.

\ Tras cada “incidencia técnica” en papel oficial, hay una familia esperando sin final. Tras cada línea de código escondida al mirar, hay poder fingiendo neutralidad.

Tal vez ahí empiece también la democracia algorítmica: en recuperar la capacidad colectiva de leer aquello que el poder preferiría mantener ilegible.


Créditos de la imagen © Yutong Liu / https://betterimagesofai.org / https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/