Aprendizajes

Cuando la ciudadanía despierta: niveles de incidencia y campañas exitosas de movilización social [ECD1_M5]

05/agosto/2025 por Fundación Platoniq
change is coming
Fundación Platoniq

Fundación Platoniq

La Fundación Platoniq diseña procesos participativos digitales y facilita metodologías innovadoras de participación para contribuir a formar sociedades y organizaciones más democráticas y justas, haciendo uso de tecnologías cívicas abiertas.

El quinto y último módulo de la Escuela de Creatividad y Democracia, Conecta, sintoniza, despierta, se adentra en la capacidad de la ciudadanía para transformar el mundo a través de la comunicación, la estrategia y la acción colectiva. La participación ciudadana va mucho más allá del derecho al voto. Desde una protesta en la calle, una campaña en redes sociales o una acción artística frente a un ministerio, hasta una intervención ante el Parlamento Europeo, cada gesto es una forma de incidencia política.

Perseverar para influir

El módulo propone una mirada amplia y profundamente práctica sobre cómo la sociedad civil puede hacer oír sus demandas y provocar cambios reales. Lejos de discursos abstractos, la Escuela nos sumerge en experiencias, herramientas y metodologías concretas para activar nuestra agencia colectiva en todos los niveles: local, estatal y europeo.

La entrada a esta complejidad la provoca Cristian Palazzi, responsable de movilización ciudadana e incidencia en Platoniq. Con claridad estructural, explica que la incidencia política no es un mero activismo espontáneo, sino un proceso ordenado, sistemático, que busca convencer y presionar a quienes toman decisiones, para influir de forma efectiva en la formulación e implementación de políticas públicas. Se trata de un ejercicio de poder legítimo por parte de la sociedad civil, un modo de participar democráticamente que requiere visión estratégica, recursos, alianzas y perseverancia.

Palazzi nos lleva por las distintas fases del ciclo de las políticas públicas: identificación del problema, formulación, adopción, implementación, evaluación, y subraya que la ciudadanía debe estar presente en todas, no solo en los momentos iniciales.

A través de marcos como el de la Comisión Europea para evaluar el impacto de procesos participativos, se destaca la necesidad de atender al ecosistema institucional, la preparación, la calidad de las interacciones y los aprendizajes colectivos.

Para ilustrar todo esto, comparte el caso del teatro legislativo en Irlanda del Norte, donde mujeres que habían experimentado violencia y sinhogarismo crearon una obra que derivó en propuestas concretas frente a representantes institucionales. Una experiencia de co-creación de políticas desde la vulnerabilidad, el arte y la acción colectiva, que rompe los moldes de la política tradicional.

¿Cómo medimos el impacto de las propuestas de políticas públicas que propone un proceso participativo ciudadano?

Desde este enfoque metodológico y político, Gerard Lillo, jefe de participación del Ayuntamiento de Barcelona, profundiza en los mecanismos e instrumentos disponibles para la incidencia en el ámbito municipal. Con su experiencia institucional y compromiso con la democracia participativa, Lillo muestra los distintos niveles de implicación ciudadana en la toma de decisiones públicas: desde la mera información y consulta, hasta la deliberación, la co-producción y la co-creación de políticas. En el caso de Barcelona, los instrumentos formales de participación son muchos: procesos participativos, consejos, audiencias públicas, consultas, gestión cívica, pero enfrentan también limitaciones, como la escasa diversidad de participantes o la imposibilidad legal de vinculación directa.

Por ello, Lillo defiende la figura de las asambleas ciudadanas deliberativas como forma de superar las brechas de representatividad y reforzar el sentimiento de comunidad y arraigo cívico. Se analiza la Asamblea Ciudadana para el Clima de Barcelona: su diseño, fases, logros y dificultades, y su falta de seguimiento institucional o de legitimidad social, cosa que revela tanto el potencial como los desafíos de estos procesos.

Ampliando la mirada a nivel europeo, Mireya Diouri, portavoz de Talento para el Futuro, suma su mirada sobre las vías reales para incidir en la Unión Europea. Con foco en el papel de la juventud y la sociedad civil organizada, Diouri explica que la clave está en reconocer el contexto institucional, saber qué queremos cambiar, y entender a quién y cómo dirigir nuestras demandas.

  • ¿Qué queremos cambiar?
  • ¿A quién necesitamos entender?
  • ¿Cómo dirigimos nuestras demandas?

A través de una cartografía clara de las competencias europeas —exclusivas, compartidas y de apoyo— y de las herramientas formales disponibles —como la Iniciativa Ciudadana Europea, el Comité de Peticiones, el Defensor del Pueblo o la cuestión prejudicial— la clase se convierte en una guía para navegar y activar palancas dentro del sistema europeo.

El caso del asunto C-363/18, en el que jóvenes franceses lograron que la UE obligara a etiquetar productos procedentes de territorios ocupados, es la prueba de que la incidencia funciona si hay estrategia, legitimidad, y apoyo ciudadano. Diouri insiste también en que la comunicación y la movilización social deben ir siempre de la mano de las estrategias institucionales, para generar presión pública y ampliar el impacto, aunque las herramientas no sean vinculantes.

La comunicación como motor de iniciativas ciudadanas globales

Y es precisamente Patricia Luján, fundadora de School of Feminism, quien cierra el módulo y la Escuela. Recordando que la comunicación es una forma de poder político. Con una clase emocional y cargada de ejemplos, Luján nos sumerge en la historia reciente de la incidencia comunicativa: desde el #MeToo y el #Cuéntalo, hasta performances como Un violador en tu camino, pasando por el uso de Telegram en el Tsunami Democràtic o las campañas visuales de Amplifier.

Su mensaje es contundente: para transformar, necesitamos narrativas poderosas, visuales impactantes y tácticas emocionales. La estética no es superficial, es una estrategia. La viralidad no es un accidente, es una construcción. Por eso, anima a usar herramientas del marketing para causas que importan: contenidos audiovisuales accesibles, alianzas con medios, influencers conscientes, storytelling que conecte con las vivencias colectivas. Porque, como aforma con ironía, podríamos vender un coche… pero preferimos vender derechos, justicia y democracia.

La facilitación de Platoniq, como en cada módulo, fue el hilo invisible que sostuvo y tejió toda esta riqueza de conocimientos, experiencias y emociones a la hora de crear un espacio donde pensar y hacer política fue también sentir, imaginar y compartir.

¿Qué nos llevamos de la Escuela? Herramientas concretas, referentes vivos y una certeza transformadora: la democracia se reinventa cada día, desde abajo, con creatividad, afecto y poder ciudadano.

Alt text donar

¿Te gustaría contribuir?

Con tu ayuda seguiremos impulsando procesos participativos digitales y facilitando metodologías de participación innovadoras para construir sociedades y organizaciones más justas